Recientemente tomé un taller de difuminado con marcadores de alcohol impartido por la artista y creadora de tarjetas Quillish (¡además de muchas otras facetas creativas!). La experiencia me encantó y me abrió las puertas a una técnica que siempre había querido explorar.
Hasta ahora, mi experiencia con marcadores se limitaba principalmente a los marcadores acrílicos, que utilizaba para hacer letras decorativas y colorear detalles sencillos. Los marcadores de alcohol, en cambio, ofrecen posibilidades muy diferentes.
Una de sus grandes ventajas es que permiten crear degradados suaves y sombreados muy naturales. Además, combinan perfectamente con los sellos y con los dibujos hechos a mano. Al aplicar capas de color poco a poco se consiguen resultados intensos, luminosos y llenos de profundidad.
Ahora bien, hay un aspecto fundamental: la calidad de los marcadores hace una gran diferencia.
Hace algún tiempo compré un juego económico, sin una marca reconocida. Muy pronto descubrí que solo era útil para colorear por diversión en libros para colorear. Para realizar trabajos artísticos no ofrecía los resultados que buscaba.
¿Por qué sucede esto? Los marcadores de buena calidad mantienen un color uniforme de principio a fin y los tonos coinciden con las muestras y cartas de color del fabricante. Además, están mejor fabricados: tanto la punta pincel como la punta biselada son resistentes y permiten realizar los trazos con precisión y control.
Después de esa primera experiencia pensé que los marcadores de alcohol simplemente no eran para mí. Sin embargo, decidí darles una segunda oportunidad y adquirí varios juegos de una marca de alta calidad, Altenew, comenzando con pequeños conjuntos de cuatro marcadores en distintas gamas de color. También me inscribí en un taller para aprender las técnicas básicas de coloreado.
Las tarjetas que comparto hoy son el resultado de esa primera experiencia. Estoy muy satisfecha con el resultado y, sin duda, seguirán viendo este medio en futuros proyectos y tutoriales.
Nota de la artista: Todas las obras que se muestran son creaciones originales mías. La inteligencia artificial puede utilizarse únicamente para preparar o ambientar las fotografías de mis obras; nunca para crear la obra artística en sí.



